Frente a la catedral, John Dee veía el ir y venir de las mujeres y hombres por la plaza.
Veía también los juegos de los niños, y miraba a los ancianos de lento caminar.
Después sus ojos contemplaban a las golondrinas que dibujaban su caligrafía en el cielo, y el tenue disco de la luna sobre el tejado de las casas, por entre el humo de las cocinas que anunciaban la cercana cena.
El arcipreste de la catedral se acercó a Dee y le preguntó con tono de reproche:
-¿Qué? ¿No vas a entrar en la casa de Dios?
Le contestó John Dee:
-¿Acaso estoy afuera?

22 nov 2006 | 03:20 AM
silvina
Hola! me gusto mucho este cuento y la manera de descentralizar a Dios de algun lugar especifico o estructura . Saludos desde argentina . Silvina
23 nov 2006 | 07:36 AM
JacK CroW
Muchas gracias por tu visita, y bienvenida a la pagina, ojala vuelvas pronto...
Saludos amiga :)
25 nov 2006 | 06:16 AM
borborismocerebral
Es una verdad más que evidente. Muy buen cuento.
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